Torniquete y credencial QR, corte de caja que cuadra, cola de vencidos con WhatsApp y portal del socio sin app. Se conecta al equipo que ya tienes, se configura a tu manera y está probado en la operación real de un gimnasio en México.
Sin registro, sin tarjeta, sin llamada de ventas. Un clic y estás en el mostrador.
Ilustración. Los números reales los ves en la demo, que está viva.
Torniquete, una persona en el mostrador y caja todas las noches.
Ya tienes torniquete, lector y padrón, y no puedes quedarte un solo día a oscuras.
Dos o tres locales con un solo padrón, caja por sucursal y un dueño que quiere verlos juntos.
Quiere arrancar con la caja en orden y los papeles firmados desde el primer socio.
Contados como pasan: lo que hace el sistema y lo que sigue haciendo tu gente.
Martes, siete de la noche. Hay fila. El de las 7:15 llega con el teléfono en la mano, abre su portal en el navegador —sin app que instalar— y acerca el QR, que se renueva solo cada minuto. El torniquete que ya tenías abre igual, con el mismo pulso. Detrás viene uno con la mensualidad vencida: el kiosko se lo dice con claridad y lo manda a recepción, donde en la misma pantalla se le cobra la renovación. Trae quinientos pesos y le faltan cien; se cobra lo que trae y el resto queda como saldo a cuenta. El que siempre pagaba mañana hoy pagó algo, y quedó registrado.
Miércoles, media mañana, hora tranquila. En la pantalla de recepción hay una cola de retención: vencidos, por vencer y una tercera lista que importa más, los que están en riesgo. Ahí aparece Karla, que pagó completo y lleva dos semanas sin pisar el gimnasio: catorce días sin venir, la ventana que tú definiste. La recepcionista toca el botón de WhatsApp y sale un mensaje ya escrito con su nombre. Lo revisa y lo manda una persona. Karla contesta que vuelve el lunes. Quizá iba a volver sola. Quizá no. La diferencia es que alguien le escribió a tiempo, porque el sistema la puso enfrente antes de que su ausencia se volviera baja.
Faltaban veinte pesos, sobraban treinta, y nadie sabía desde cuándo. Con el corte a ciegas, quien cuenta declara lo que hay en el cajón sin ver el esperado. El sistema compara contra lo cobrado en el día y guarda la diferencia, de efectivo y de terminal por separado, con el nombre de quien cobró. Todo queda en una bitácora permanente donde nada se edita ni se borra. Dirección ve las dos cifras desde donde esté, esa misma noche o el domingo desde su casa. Cuando el corte cuadra, consta. Cuando no cuadra, consta también, con fecha y con nombre. Es menos dramático que antes, y más claro.
Las historias son ilustrativas; nombres y cifras son de ejemplo. Los candados que las sostienen —el QR que caduca, el cobro parcial, la cola de retención, el corte a ciegas, la bitácora— se pueden tocar en la demo.
Credenciales prestadas, cortes maquillados, cortesías fantasma. Cada fuga clásica de un gimnasio tiene aquí un candado — y todos se pueden probar en la demo.
Enciende el corte a ciegas y quien cuenta la caja deja de ver cuánto debería haber: declara lo que contó, y el sistema compara y guarda la diferencia — de efectivo y de terminal, con el nombre de quien cobró cada peso. Dirección siempre ve las dos cifras.
Dejar pasar a alguien sin membresía vigente exige NIP de gerencia y foto de quien entra. Quién autorizó, quién entró y por qué — nada se puede borrar después, ni por error ni a propósito.
El QR de cada socio se renueva solo cada 60 segundos. La captura que circulaba por WhatsApp muere en un minuto — y si cargas las fotos de tus socios, tu equipo ve la cara del titular en cada escaneo, antes de dejarlo pasar.
Un instalador de Windows en la PC de la puerta conecta tu equipo con Teselaria — y convive con tu sistema anterior mientras migras. Sin comprar fierro nuevo ni descolgar el que tienes.
Un instalador, siguiente → siguiente: la app de la puerta detecta sola el torniquete y el lector de huella conectados.
El torniquete que ya tienes abre igual: recibe el mismo pulso, por el mismo puerto, que le daba tu sistema anterior.
Migra sin apagones: un botón libera el puerto para tu sistema viejo y otro lo retoma. Los dos conviven mientras te cambias.
Huella con los ojos abiertos: al capturar ves en vivo lo que el lector está viendo, y cada socio registra hasta 3 lecturas para no depender de una sola.
Rostro con la cámara de esa misma PC. Lo biométrico se queda cifrado en tu máquina: a la plataforma sólo cruza una referencia, nunca el dedo ni la cara.
La puerta ejecuta; la plataforma decide: vigencia, saldo y aforo se revisan en cada lectura, y cada apertura queda en la bitácora con su método — QR, huella, rostro o manual.
En la puerta se entra con QR, huella o rostro; no con tarjeta NFC ni con NIP de socio. El lector de huella compatible es el DigitalPersona U.are.U.
Cada gimnasio opera distinto. Lo que en otros sistemas es una imposición, aquí es una lista de opciones en tu pantalla de Configuración.
QR del portal, huella, rostro o su número de socio en el teclado del validador — y el paso manual de recepción. Cada pantalla de acceso se fija en su propio modo: la puerta en control, el mostrador en bienvenida.
El mismo pulso que ya recibe tu controlador, los comandos propios de tu placa, la placa de Teselaria o una placa de red. El instalador detecta el puerto; tú eliges el camino que tu equipo entiende.
Tienda, clases, casilleros, comunidad, métricas, comunicación, prospectos… diez módulos con su interruptor en Configuración. Lo apagado no estorba el menú de tu equipo, y lo prendes cuando lo necesites.
Permisos por puesto que editas sin llamarnos, y puestos nuevos que inventas tú. Un puesto recién creado nace sin poder abrir nada — tú le otorgas pantalla por pantalla.
Métodos de pago que defines tú, corte a ciegas opcional, y la política de saldo (¿bloquear en la puerta o sólo avisar?) con tu propio límite en pesos.
Días de gracia, ventana de renovación, cuándo alguien cuenta como «en riesgo» — cada ventana con tu número. Y en Tableros, umbrales tuyos sobre cualquier métrica del catálogo.
¿Quieres el detalle de cada pieza, con sus opciones y sus límites? Lee la ficha técnica — pieza por pieza, sin adornos.
Le mandas un enlace por WhatsApp y ahí vive su credencial, su vigencia y sus clases. Sin app que instalar y sin contraseña que olvidar.
Cada número trae al lado su botón para actuar: recordar, cobrar, escribirle al socio. Y lo delicado —márgenes, utilidad— nunca llega al piso.
Cuánto entra y de dónde: membresías, tienda, pases. Ingresos, egresos y utilidad del periodo, derivados de la bitácora — y un periodo cerrado no se retoca.
Quiénes se te están yendo: por vencer, en riesgo y los que pagan pero ya no vienen, con la ventana que tú defines.
Tus horas pico reales y el aforo en vivo, para poner personal con datos y no con corazonadas.
Tus datos se van contigo: exportas padrón, caja, finanzas y bitácora a CSV desde cada pantalla, y cada exportación queda asentada con nombre.
Los papeles que siempre se pierden: aviso, reglamento, responsiva y contrato ya redactados con tus datos, guardados con la firma y con la lista de quién sigue sin firmar.
Tableros (nivel Cadena): eliges tus métricas y les pones umbrales que se ponen en rojo solos. Y si activas la IA, se lo pides en tu idioma y te propone el tablero; guardarlo sigue siendo un clic tuyo.
Más de un local (nivel Cadena): padrón compartido, caja y aforo por sucursal, y una pantalla que pone tus locales uno junto al otro, con el líder del día.
Del nivel Profesional, tus datos también se pueden leer desde otros sistemas —los de tu contador, tu desarrollador o un asistente de IA— sin que ninguno pueda cobrar ni borrar nada.
Ilustración. Umbrales y cifras de ejemplo.
| Teselaria Gym | Software tradicional | |
|---|---|---|
| Credencial del socio | QR que se renueva cada minuto — la captura caduca | Código fijo: una captura entra para siempre |
| Acceso en la puerta | Huella o rostro, con consentimiento y revocables — lo biométrico se queda cifrado en la puerta, no en la nube | Suele atarte al lector de una sola marca |
| Cambiarte de sistema | El instalador detecta tu torniquete y tu lector, y un botón libera el puerto para correr en paralelo con tu sistema anterior mientras migras | Apagar lo viejo y cruzar los dedos |
| Cortesías y excepciones | NIP de gerencia + foto de quien entra | Un botón sin rastro |
| Historial de operaciones | Permanente: nada se edita ni se borra | Registros editables — el faltante se borra solo |
| Corte de caja | A ciegas, opcional: quien cuenta no ve el esperado; dirección sí | Muestra el esperado a todos — invita a «cuadrar» |
| App para el socio | Portal al instante, sin descargar nada | App aparte que nadie instala |
| Tus propios tableros | Tableros (nivel Cadena): eliges métricas, pones umbrales que avisan — y con IA activada se lo pides en tu idioma | Los reportes que el sistema trae, y ya |
| Tus datos, cuando quieras irte | Los exportas tú mismo a CSV desde cada pantalla — y cada exportación queda asentada | Salir depende de que te los quieran entregar |
| Aislamiento entre gimnasios | Cada gimnasio en su propio espacio: lo de uno no se asoma en el otro — pruébalo con las dos demos | Bases compartidas donde un permiso mal puesto lo enseña todo |
Dos gimnasios de mentira que operan de verdad. Cuando entras, el mostrador ya lleva el día andando: la caja abierta, gente adentro y cartera por cobrar. Pruébalo como si fuera el tuyo:
y ve al socio, su vigencia y su racha aparecer en la puerta.
y encuentra el pago en caja, con nombre de quien lo tomó.
y mira lo que el sistema te exige a cambio.
todo lo que hiciste ya está ahí. Para siempre.
Un gimnasio de barrio con más de cien socios: mostrador ocupado, caja abierta y cartera por cobrar.
Un gimnasio chico, independiente del primero y con menos módulos encendidos. Entra a los dos: los datos no se cruzan por ningún lado, y cada uno prende sólo lo que usa.
Sin registro, sin tarjeta, sin llamada de ventas. Puedes tocar todo: son socios inventados, no hay nadie real detrás.
Un solo sistema, completo, en los tres niveles. Lo único que cambia es de qué tamaño es tu operación — porque es lo único que de verdad nos cuesta distinto.
El gimnasio de barrio con uno o dos de mostrador.
La operación con turnos, varios cobrando y cartera que duele.
Más de un local: padrón compartido, caja y aforo por sucursal.
Socio activo = el que hoy tiene su membresía vigente. Los que se dieron de baja, los vencidos y todo tu histórico siguen ahí, no cuentan para tu nivel y no se borran nunca.
El núcleo no se cerca: nada de esta lista es un extra, un módulo aparte ni algo que se abre al subir de nivel. Y todo se puede tocar hoy mismo en la demo.
Dicho junto al precio, para que no haya sorpresas después de firmar.
Es corta a propósito.
Dos caminos, según de dónde vengas. En los dos, el precio ya lo viste y la demo ya la tocaste.
Una computadora o tablet con navegador e internet. Nada que instalar.
Si conectas torniquete o lector: una PC con Windows 10 u 11 y el instalador de Teselaria Puerta.
El lector DigitalPersona U.are.U para huella; para rostro, la cámara de esa misma PC.
Nada. Su credencial vive en un enlace que le mandas por WhatsApp.
La demo de aquí arriba corre con gente inventada. Déjanos tus datos y te lo enseñamos con el padrón de tu gimnasio —el que ya tienes, en un archivo CSV— para que la primera pantalla que veas sea la tuya. Te decimos qué se puede y qué no antes de que muevas nada.
O directo a info@teselaria.com.